La estructura de la semana
Los índices avanzan sin convicción. El S&P 500 sumó un 0.11% en la semana y el Nasdaq 100 un 0.35%, pero ambos siguen ligeramente en negativo a cuatro semanas, en el -0.40% y el -0.56% respectivamente. Los valores de pequeña capitalización hicieron algo muy parecido: un 0.09% en la semana frente a un -1.84% en el mes. Lo que aguanta es la estructura de fondo: los grandes índices siguen cotizando por encima de sus medias móviles al alza, con el mercado amplio muy por encima del mínimo relevante marcado en primavera, y la estructura alcista que enmarca al precio desde hace meses no se ha roto. Lo que se debilita es la participación que hay detrás. La versión equiponderada del S&P 500 cayó un 0.77% en la semana y se sitúa en el -0.50% a cuatro semanas, de modo que el índice ponderado por capitalización avanzó mientras la acción media que lo compone no lo hizo. Esa brecha es el dato más relevante de la semana: la estructura aguanta a nivel de índice y se adelgaza por debajo.
La rotación
El liderazgo está concentrado y no es el liderazgo habitual. El petróleo subió un 9.45% en la semana; las memorias, un 6.91%; la energía, un 2.20%; y los semiconductores sumaron un 2.51% y un 2.21% según qué cesta se mire. La nuclear subió un 1.55% y la biotecnología un 1.42%. Frente a eso, el núcleo cíclico fue en dirección contraria: los industriales cayeron un 1.06%; el transporte, un 2.57%; el consumo discrecional, un 1.96%; los materiales, un 1.39%; y el inmobiliario, un 1.24%. El software cedió un 4.50% y la ciberseguridad un 4.15%, los dos peores registros del cuadro. No es una semana limpia de apetito por el riesgo, ni tampoco una rotación defensiva clara: el consumo básico cayó un 1.02% y las utilities solo subieron un 0.82%, así que el dinero no se está limitando a refugiarse. Lo que leemos es una compra de materias primas y hardware conviviendo con una debilidad generalizada en el bloque cíclico y de software, con la amplitud de mercado estrechándose hasta un puñado de temáticas.
Una semana frente a cuatro
La comparación entre la semana y el mes es donde se afina la lectura. El petróleo sube un 9.45% en la semana y un 20.33% a cuatro semanas; la energía, un 2.20% y un 11.41%; las memorias, un 6.91% y un 17.96%; la biotecnología, un 1.42% y un 7.19%; y la salud, un 0.17% y un 3.48%: todos ellos se mueven en la misma dirección en ambos horizontes. Eso es continuidad, y es la señal más fiable del cuadro. Los semiconductores son el caso opuesto: suben un 2.51% y un 2.21% en la semana, pero ceden un 2.69% y un 4.31% a cuatro semanas. Es un rebote dentro de un mes de deterioro, no una tendencia retomada, y ambos siguen muy por debajo del máximo relevante marcado a principios del verano. El comercio minorista dibuja la misma figura: un 0.81% en la semana frente a un -3.56% en el mes. El patrón inverso resulta igual de ilustrativo: el software cayó un 4.50% en la semana y todavía conserva un +1.83% a cuatro semanas, y los servicios de comunicación cedieron un 0.85% frente a un +0.70%; no son rupturas todavía, es impulso que se devuelve. El oro entra en la misma categoría: cede un 0.52% en la semana, pero sube un 2.08% en el mes.
La divergencia del cripto
Donde la divergencia es más amplia es en el cripto. Bitcoin subió un 2.81% en la semana y un 23.14% a cuatro semanas; ether, un 1.50% y un 28.58%; solana cerró la semana plana, en el -0.14%, pero con un 33.48% en el mes. El fondo que replica a Bitcoin subió un 3.03% y un 22.91%. El cripto sostiene así una tendencia mensual de un orden de magnitud superior a cualquier cosa que se vea en renta variable, y lo hace mientras el índice equiponderado no avanza y el crédito se ablanda: la deuda de alto rendimiento cayó un 0.73% en la semana. La tensión interna del cripto está en que el precio se ha alejado mucho por encima de su referencia de valor de medio plazo, mientras las subidas semanales se han reducido a una fracción de lo que implican las cifras a cuatro semanas. Es una tendencia todavía intacta, pero en desaceleración, y la amplitud de la renta variable no la confirma.
Qué cambiaría esta lectura
Qué invalidaría esta lectura. Primero, el índice equiponderado: si deja de limitarse a quedarse rezagado y empieza a perder el rango que venía respetando mientras el índice principal sigue subiendo, el estrechamiento deja de ser un aviso y pasa a ser la tendencia. Segundo, el bloque de semiconductores: el rebote solo es un rebote mientras ambas cestas se mantengan por debajo de sus máximos del mes; un cierre semanal de nuevo por encima de ellos, con los retornos a cuatro semanas girando a positivo, convertiría la continuidad de la debilidad en un giro genuino. Tercero, la energía y el petróleo: este liderazgo solo significa lo que decimos mientras las cifras semanales y las de cuatro semanas apunten en el mismo sentido, y una semana que contradiga al mes ahí eliminaría la continuidad más sólida del cuadro. Cuarto, el crédito: la deuda de alto rendimiento está en negativo en ambos horizontes y, si ese deterioro se agrava mientras la renta variable aguanta, la divergencia pasa a ser el asunto principal y no una nota al pie. Y en el cripto, es la tendencia mensual la que sostiene el movimiento; si los retornos semanales giran a negativo con el precio tan alejado de su referencia de medio plazo, la divergencia con la renta variable se resolverá a la baja y no al alza.