La estructura de la semana
El mercado aguantó esta semana, pero por poco y solo donde los grandes pesos sostienen el índice. El S&P 500 subió 0.47% y el Nasdaq 100 subió 0.42%, alzas modestas que mantienen el precio por encima del abanico ascendente de medias móviles y en la mitad superior de las bandas de volatilidad. Por debajo, la versión equiponderada de ese mismo índice cayó 0.44%, y la pequeña capitalización cayó 1.40%. Esa brecha resume la semana entera: los índices ponderados por capitalización avanzaron mientras la acción media no. La estructura de fondo sigue siendo alcista —los sucesivos mínimos crecientes no se han puesto en cuestión y el mínimo de la corrección de primavera queda muy por debajo del precio actual—, pero la participación que la sostiene se ha adelgazado de forma apreciable. Una estructura intacta y una estructura sana no son lo mismo, y esta semana la distinción se hizo visible.
La rotación
El liderazgo se estrechó hasta quedar reducido a un solo tema. El software subió 5.93% y la ciberseguridad subió 3.51%, muy por delante de todo lo demás, con servicios de comunicación al alza 1.43%, tecnología 1.30% e inteligencia artificial 1.25% completando la parte alta de la tabla. Las financieras subieron 1.08%, único sector ajeno a la tecnología en el grupo de cabeza. La cola fue amplia y de perfil cíclico: aeroespacial cayó 4.22%, el crudo cayó 3.67%, el oro cayó 3.42%, memoria cayó 3.21%, semiconductores cayó 2.20%, biotecnología cayó 2.16% y salud cayó 1.98%. Las industriales cayeron 1.73% y la energía cayó 1.51%. No se trata de rotación defensiva: los servicios públicos cayeron 0.09% y el consumo básico cayó 0.63%, de modo que el dinero tampoco buscó refugio. Es un estrechamiento de la amplitud, capital concentrándose en software y en el crecimiento adyacente mientras se vendía todo lo cíclico, lo ligado a materias primas y lo pequeño. Un liderazgo estrecho puede sostenerse mucho tiempo, pero retira el colchón que aporta una participación amplia.
Una semana frente a cuatro
La comparación entre la semana y las cuatro semanas ordena el ruido. El software es una continuación genuina: 5.93% en la semana sobre un 15.78% en cuatro semanas, con el precio empujando por encima de la banda superior de volatilidad y el impulso en la parte alta de su rango; hay extensión, pero en la dirección de la tendencia vigente. La ciberseguridad dibuja la misma figura, 3.51% en la semana frente a 8.19% del mes. Las contradicciones son más informativas. La biotecnología cayó 2.16% esta semana y, aun así, sube 12.09% en cuatro semanas; el nuclear cayó 1.52% frente a una ganancia de 10.57% a cuatro semanas; memoria cayó 3.21% frente a 10.84%; el oro cayó 3.42% frente a 10.05%; salud cayó 1.98% frente a 5.30%. Son recortes dentro de tendencias alcistas mensuales, pérdida de ritmo antes que ruptura: manda la tendencia y la semana se limitó a quedarse rezagada. Los débiles de verdad son los que están en negativo en ambos horizontes: tecnología china, que cae 1.28% en la semana y 7.62% en cuatro semanas; distribución minorista, con retrocesos de 0.93% y 3.22%; servicios públicos, 0.09% y 3.65%; industriales, 1.73% y 1.50%; inmobiliario, 1.33% y 1.31%. Y los semiconductores quedan en una posición incómoda, a medio camino: caen 2.20% en la semana frente a apenas 0.74% en cuatro semanas, es decir, un mes de trabajo deshecho en buena parte en cinco sesiones, con el precio todavía bastante por debajo de su media larga.
La divergencia del cripto
Las criptomonedas se separan de la lectura bursátil por el momento, no por la dirección. Bitcoin cayó 0.38% en la semana, pero sube 22.02% en cuatro semanas; ether cayó 1.23% frente a 29.27%; el vehículo que replica a bitcoin subió 0.50% en la semana, con 23.18% acumulado a cuatro semanas. Solana fue la excepción, con un alza de 8.39% en la semana sobre un 40.85%. El bloque cripto entregó, con diferencia, el mejor movimiento a cuatro semanas de todo lo que seguimos, y después se quedó callado mientras la renta variable rotaba: una pausa tras un avance vertical, con el precio muy estirado sobre su media de largo plazo y las medias cortas todavía por debajo de las largas desde la caída previa. Los tipos encajan en el mismo cuadro: la deuda pública a largo plazo subió 1.01% en la semana y 0.77% en cuatro semanas, una demanda pequeña que no vino acompañada de compra defensiva de acciones, y el crédito de alto rendimiento subió 0.16% en la semana y 0.33% en cuatro semanas, plano y no deteriorándose. El crédito no confirma tensión.
Qué cambiaría esta lectura
Qué invalidaría esta lectura. Primero, el índice equiponderado y la pequeña capitalización tendrían que perder sus mínimos recientes, no solo comportarse peor; mientras sostengan mínimos crecientes, el liderazgo estrecho es un problema de calidad, no de estructura. Segundo, el crédito tendría que girarse: que el alto rendimiento pase de plano a una debilidad sostenida retiraría la principal prueba de que esto es rotación y no reducción de riesgo. Tercero, los propios líderes tendrían que perder pie; el software cotiza ahora por encima de su banda superior de volatilidad, y una descarga que lo devolviera por debajo de sus medias ascendentes de medio plazo dejaría al índice sin el motor que ha producido la subida de esta semana. Cuarto, los semiconductores: ya están por debajo de su media larga pese a un dato positivo a cuatro semanas, y la pérdida clara de los niveles donde se formaron los últimos mínimos convertiría a un grupo rezagado en un grupo roto. Hasta que alguna de esas cosas cambie, la lectura se mantiene tal cual: estructura alcista con participación cada vez más estrecha, liderada por un único tema y con la mayoría de los recortes todavía dentro de tendencias alcistas mensuales intactas.