La estructura de la semana
El mercado en su conjunto cedió terreno esta semana sin romper nada estructural. El S&P 500 retrocedió 1.37% y conserva una subida de 3.63% a cuatro semanas, y el Nasdaq 100 perdió 2.41% frente a un avance de 4.27% en ese mismo plazo. Los valores de pequeña capitalización cayeron 1.68% y mantienen 3.02% en el mes. El detalle relevante está en la versión equiponderada del índice: solo 0.49% de caída en la semana frente a 3.79% a cuatro semanas. El valor medio cayó mucho menos que el propio índice, lo que sitúa el daño en los grandes valores y no en el conjunto del mercado. Las medias móviles siguen ordenadas de forma ascendente y el mínimo relevante que ha sostenido el avance, en 629.28, permanece intacto. La estructura aguanta; el impulso se enfría.
La rotación
El liderazgo se situó en la salud y en los activos físicos. La biotecnología encabezó con 7.72%, el crudo sumó 6.35%, el oro 5.45%, el sector sanitario 4.33%, la energía 2.79% y los materiales 1.90%. La parte rezagada fue casi por completo el bloque tecnológico: la ciberseguridad cayó 5.55%, los semiconductores 5.52%, el sector aeroespacial 5.28%, la segunda cesta de semiconductores 4.66%, la tecnología 3.53% y los centros de datos 3.44%. La salida de dinero del tramo de múltiplos más altos del mercado es el patrón más claro. No se trata, sin embargo, de una rotación defensiva de manual: el consumo básico quedó prácticamente plano en -0.12% y las utilities cayeron 3.50%, de modo que los refugios clásicos no recibieron entradas. Es una rotación hacia los beneficios y las materias primas, no hacia la seguridad.
Una semana frente a cuatro
La comparación entre la semana y el mes separa los movimientos reales del ruido. La biotecnología (+7.72% en la semana, +13.51% en el mes), el oro (+5.45% y +13.84%), el sector sanitario (+4.33% y +7.41%) y la energía (+2.79% y +6.74%) prolongan una tendencia ya existente. El crudo no: sube 6.35% en la semana pero cede 1.50% a cuatro semanas, lo que lo convierte en un rebote dentro de una trayectoria bajista y no en un giro. La imagen inversa aparece en el software, con 17.49% a cuatro semanas y una caída de 0.68% esta semana, en la ciberseguridad (+6.12% mensual tras -5.55%), en el sector aeroespacial (+6.89% tras -5.28%) y en la inteligencia artificial (+9.40% tras -1.20%): pérdida de impulso, no ruptura. El daño real está donde ambos registros son negativos: las utilities (-3.50% y -7.63%), los semiconductores (-5.52% y -1.32%) y los industriales (-3.36% y -1.32%).
La divergencia del cripto
Las criptomonedas se movieron en sentido contrario, y con fuerza. Bitcoin subió 23.33% en la semana frente a 18.57% a cuatro semanas, ether 29.69% frente a 24.42%, solana 22.65% frente a 19.34%, y el proxy cotizado de bitcoin 22.59% frente a 20.17%. En todos los casos el dato semanal supera al mensual, lo que significa que todo el avance de cuatro semanas se produjo en esta única semana y que las tres anteriores fueron netamente negativas. Se trata de una recuperación dentro de una estructura dañada, no de una tendencia que se venga construyendo. La renta variable no ofreció confirmación: el crédito de alto rendimiento quedó plano, -0.13% en la semana y +0.48% a cuatro semanas.
Qué cambiaría esta lectura
Qué invalidaría esta lectura. Si el índice equiponderado empieza a caer más deprisa que el ponderado por capitalización, el daño deja de estar concentrado y con él se cae el argumento estructural. Si cede el mínimo relevante de 629.28, cambia la estructura de la tendencia y no solo su ritmo. Si el crédito de alto rendimiento pasa de plano a la baja, esto deja de ser rotación y se convierte en reducción de riesgo. Y si la tecnología y el Nasdaq 100 acompañan a los semiconductores en terreno negativo a cuatro semanas, la debilidad actual deja de ser una pausa. En las criptomonedas, la lectura se sostiene como recuperación solo mientras el mínimo relevante de 60,074 permanezca intacto.