La estructura de la semana
El mercado se dividió esta semana según el tamaño de las compañías. El S&P 500 subió un 1.27% y el Nasdaq 100, un 3.19%. El S&P 500 equiponderado cayó un 0.56% y las compañías de pequeña capitalización, un 0.75%. En cuatro semanas la brecha es mayor. El Nasdaq 100 sube un 3.92% y el S&P 500 apenas un 0.26%, mientras que el índice equiponderado cede un 4.34% y las compañías de pequeña capitalización, un 4.66%. En la parte alta, la estructura aguanta. Los dos índices de referencia cotizan por encima de sus medias móviles de corto, medio y largo plazo, y el Nasdaq 100 se sitúa cerca del límite superior de sus bandas de volatilidad. Por debajo, el valor medio ha perforado su media móvil de corto plazo y ha perdido impulso. Interpretamos que la estructura sigue intacta arriba y se debilita bajo la superficie.
La rotación
La clasificación sectorial apunta en la misma dirección. Los semiconductores subieron un 7.43%, la cesta amplia de chips un 5.86%, la memoria un 3.86% y la tecnología un 3.52%. En la parte baja, las utilities cayeron un 3.87%, la energía un 3.50%, los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo un 2.38%, el sector inmobiliario un 2.28%, el oro un 1.93% y el sector financiero un 1.83%. Que los valores de crecimiento lideren mientras caen los defensivos es un patrón de apetito por el riesgo, pero en este caso es estrecho. El dinero se concentra en un único tema en lugar de repartirse por el mercado. El crédito high yield también cayó un 0.85%, de modo que el crédito no confirma el apetito por el riesgo que sugiere la subida de los chips.
Una semana frente a cuatro
Comparar la semana con el mes permite separar las tendencias reales del ruido. Los semiconductores, con una subida del 7.43% en la semana y del 12.59% en cuatro semanas, y la tecnología, con un 3.52% y un 5.70%, prolongan una tendencia que ya estaba en marcha. Lo mismo ocurre a la baja. Las utilities cayeron un 3.87% esta semana y un 7.54% en el mes. El transporte cayó un 1.15% y un 8.15%. El sector nuclear cayó un 1.77% y un 10.45%. Son caídas consolidadas que siguen en curso. Las contradicciones importan más. El software subió un 1.59% esta semana, pero acumula un descenso del 3.19% en cuatro semanas. El comercio minorista subió un 0.54% frente a una pérdida mensual del 5.09%, y el sector industrial, un 0.40% frente a una pérdida del 3.79%. Los interpretamos como rebotes dentro de tendencias bajistas, no como giros. El petróleo es el caso contrario: cayó un 3.53% esta semana tras subir un 14.41% en el mes, lo que refleja una tendencia que pierde impulso. La ciberseguridad, que cede un 0.27% en la semana y sube un 2.43% en el mes, muestra una versión más suave del mismo estancamiento.
La divergencia del cripto
Las criptomonedas subieron al calor de la subida tecnológica. Bitcoin avanzó un 3.52% en la semana y un 8.15% en cuatro semanas. Ethereum, un 1.83% y un 11.31%. Solana, un 9.57% y un 19.53%. La estructura que hay detrás de estos movimientos es más débil de lo que sugieren las rentabilidades. Los tres siguen en una estructura bajista de medio plazo y los tres cotizan muy por encima de su valor razonable de corto plazo. Solana ya está por encima de su banda de volatilidad superior. En resumen, las criptomonedas acompañan el tono de apetito por el riesgo de la tecnología de gran capitalización, pero no su fortaleza estructural. Parece un rebote sobreextendido dentro de una tendencia que todavía no ha girado.
Qué cambiaría esta lectura
Tres elementos cambiarían esta lectura. Primero, si el índice equiponderado y las compañías de pequeña capitalización recuperasen sus medias móviles de corto plazo y marcasen un máximo relevante más alto, el liderazgo estrecho que describimos se convertiría en una participación amplia. Segundo, si los semiconductores y el Nasdaq 100 volvieran a caer por debajo de sus medias de corto plazo, desaparecería el único motor real de la semana. La prueba de mayor calado para el S&P 500 es el mínimo relevante que se mantiene desde la última corrección. Tercero, si el crédito high yield volviera a subir, desaparecería la principal señal de alerta. Las criptomonedas siguen siendo un rebote hasta que su estructura bajista gire al alza; perder los mínimos relevantes recientes confirmaría la tendencia bajista.