Toda herramienta acaba imprimiendo una señal: un cruce, un giro, un cambio de color. La señal es lo fácil. Si merece la pena tomarla depende por completo del contexto en el que salta.
1. Las señales son baratas
Un cruce salta tanto si el mercado tiende como si se mueve de lado. En un rango va y viene y te saca por ambos lados. La señal no está mal, está sin contexto.
2. El contexto es el filtro
La misma señal significa cosas opuestas según el régimen que la rodea. Una señal de compra dentro de una tendencia alcista establecida es una continuación; la misma señal contra una tendencia bajista de temporalidad superior suele ser una trampa. Lee primero el régimen.
3. Estructura antes que señales
Por eso leemos la estructura antes de reaccionar a las señales: la secuencia de máximos y mínimos, el sesgo de la temporalidad superior, dónde está la liquidez. Cuando el contexto está claro, la señal se convierte en confirmación en lugar de en una moneda al aire.
4. La misma disciplina siempre
No va de un indicador especial; va de un orden de operaciones. Contexto, luego estructura, luego la señal que confirma ambos. Ese orden es lo que todo nuestro conjunto de herramientas está construido para sostener.